El 28 de octubre se anunciaron los ganadores de las diferentes categorías de los premios Grand Prix d’Horlogerie de Genève (GPHG 2015). La codiciada Aiguille d’Or fue para el Tourbillon Vision 24 Segundos de Greubel-Forsey, mientras que el premio del público fue para el Tourbillon of Tourbillons de Antoine Preziuso.
Y menciono estos dos primeros porque no tienen candidatos específicos, ya que todos son candidatos. Ah, olvidaba, el premio especial del jurado, que fue para el equipo de relojeros detrás del Vacheron Constantin 57260, un tamaño de bolsillo súper complicado y el único fuera de las otras categorías.
Comparando los resultados de estas otras categorías de los premios GPHG 2015 con nuestras encuestas (parte 1 y parte 2), debo reconocer que los criterios – y asumo el conocimiento – del jurado y los míos difieren bastante. No solo en los elegidos, sino incluso en los preseleccionados, porque auténticas maravillas quedaron fuera de la final y perdieron su lugar en favor de creaciones anodinas, para ser justos. No entiendo muy bien, por ejemplo, cómo en la sección de Alta Mecánica Femenina (Ladies' High-Mech) se prioriza un calendario perpetuo de Montblanc, dejando fuera de la carrera a un delicioso HyT Iceberg. O por qué en la sección de relojería masculina, dominada por la línea clásica, se cuela un bicho raro como MB&F, mientras que un futuro icono de la elegancia como H. Moser se queda mirando.
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Puede que todo tenga que ver con dos puntos muy importantes. El primero, objetivo, es que solo compiten quienes pagan por hacerlo. Exacto: para competir en el Gran Premio de Relojería de Ginebra hay que rellenar un formulario, enviar unas fotos o renders... y pagar 500 CHF (quinientos francos suizos) por candidato. Ciertamente no es una cantidad desorbitada para lo que suele moverse en la industria, pero la clave es que tiene que ser la marca quien lo presente; si no, no se considera. Eso explicaría también la disparidad en el nivel relojero de algunos de los competidores en una misma categoría de los premios GPHG 2015.
El segundo, subjetivo porque es mi propia opinión, tiene que ver con el peso de los grupos relojeros. Explicaría uno de los ejemplos de preselección que he dado antes, que se repite en casi todas las categorías. Otro de ellos – clamoroso, siempre en mi opinión – es el premio que gana el Girard Perregaux (“Repetición de Minutos Tourbillon bajo Tres Puentes de Oro”) frente al Akrivia o, si me apuras, el ZeitWerk de Lange&Söhne. ¡El Trois Ponts D'Or es muy antiguo! Nadie lo conocía y ¿tenían que premiarlo ahora? Podríamos seguir diseccionando categoría por categoría de los premios GPHG 2015, y quizás alguna saldría indemne...
En resumen, creo que por mucha importancia que quieran darle con una puesta en escena hollywoodiense y la gira mundial de exposiciones (Hong Kong, Dubái, Londres, Ginebra...), el GPHG sigue siendo una fiesta cara de amigos... que han pagado su entrada.
Te lo hemos contado todo:
Grand Prix d'Horlogerie de Genève 2015 I
Grand Prix d'Horlogerie de Genève 2015 II