Para los coleccionistas, agua y ajos. No viene de ahora, viene de hace tiempo, aunque en los últimos tres años esta tendencia general de la industria relojera ha ido en aumento. Y al parecer no es culpa de nadie. O al menos ninguno de los sujetos en la ecuación quiere asumirlo. Este artículo no es una crítica a nada, sino una narrativa argumentada sobre lo que le está pasando a muchos últimamente.
Hay dos formas básicas de vender lujo y son tan antiguas como la civilización. Una es el precio y la otra es la accesibilidad. Si juegas con cualquiera de esas dos variables, estás convirtiendo algo mundano y terrenal en algo glorioso y celestial.
Últimamente, las principales marcas de relojes están jugando con la segunda opción para crear ese hype que está tan de moda ahora. Giro supremo, eso está claro. Aunque nadie lo admita.
En este punto nos encontramos con el axioma que quiero transmitirte. ¿Has estado intentando comprar un Rolex Submariner o un Skydweller últimamente, o quizás un Audemars Piguet Royal Oak 15202? Si es así, te habrás dado cuenta de la cara de "yo no fui" por parte del vendedor en la tienda en cuestión, como si le estuvieras hablando de meteoritos. Sin mencionar los casos hilarantes del Rolex Daytona y el Patek Philippe Nautilus. Eso ya adquiere el adjetivo de sangrante y fuera de lugar.
El punto de venta oficial
¿Quieres un Daytona? No hay. ¿Quieres un Hulk? No hay. ¿Quieres un Pepsi? Tampoco hay. Entonces, ¿qué pasa? … Cellinis o Datejust en oro y diamantes. En otras palabras, de los relojes que decoran las portadas de los catálogos en los últimos años, ninguno está disponible. Nos quedamos mirando con cara de pocos amigos, sin duda. Tenemos claro que la demanda es mayor que la oferta que las marcas de relojes quieren asumir. De ahí que tanto deseo no esté cubierto.
La otra cara de la moneda: el mercado gris
Luego te metes en Internet, o en Instagram. Y ves a los revendedores, sea cual sea su país, con los brazos llenos de estas referencias tan difíciles de encontrar. No una, que digas "alguien que la compró le fue mal y tuvo que venderla"… ¡No! Tienen todas estas referencias en stock. Y aquí es donde está el tema. No hay piezas a precio de venta al público recomendado (PVPR), pero están con sobreprecio.
Pero ojo, no los juzgo, porque cada uno se gana la vida como puede y por eso venden las piezas por encima del PVPR.
Los precios se han disparado

No estamos hablando de un par de miles, estamos hablando de casos en los que incluso se pide el doble de la pieza en cuestión. El Patek Philippe Nautilus 5711/1A, que tiene un precio oficial de 27.260 €, se puede encontrar por encima de los 50.000 €, casi el doble. La pregunta que me hago es, ¿alguien en su sano juicio los comprará?

Por ese precio te compras un Patek Philippe 5140 con calendario perpetuo en oro y te sobran 5.000 € para irte a Miami a celebrarlo.
El fan actual que quiera comprarlo tendrá que pagar ese sobreprecio si lo quiere aquí y ahora. Personalmente no conozco a nadie que pague esa "tasa de exclusividad" por encima del PVPR, al menos aquí en España. Y si me preguntaras, no le aconsejaría a nadie que lo hiciera. Pero la realidad es la que es, y aunque no creo que a las marcas les guste, este sistema les ayuda, ya que el revendedor se encarga de crear un "hype" que es fantástico para ellas.
El eslabón perdido
Entonces, ¿dónde está el problema? Sinceramente creo que el Distribuidor Oficial tiene un problema al respecto. Ya sea porque los relojes terminan en manos de VIPs que luego se encargan de pasarlos a los revendedores, o porque sacan la mayoría de las piezas del circuito para entregarlas a los propios revendedores. La verdad es que el tema es difícil de resolver, pero se podría hacer. ¿Cómo? Actualmente todos los relojes son fácilmente trazables (trazabilidad). La cuestión es que se quiera hacer.
Los reyes de la lista de espera
Patek Philippe Nautilus: Es el verdadero rey del deseo. El dúo formado por el gran Gérald Genta (diseñador) y Kevin Systrom (creador de Instagram) ha disparado este reloj al estatus más alto de la relojería mundial. Instagram ama al Nautilus, y no se puede luchar contra eso. Por si fuera poco, este año Patek ha vuelto a subir su precio de venta al público. Como hemos explicado antes, se están pidiendo auténticas barbaridades por este reloj de acero.
Rolex Cosmograph Daytona: Es el rey de las listas de espera por excelencia. También ayuda que cuesta menos de la mitad que el Nautilus. Cuando preguntas en una tienda Rolex por un Daytona, las risas llegan a la calle. El más barato que hemos encontrado en Chrono24 en España es por 16.500 euros y tiene el sello de "Reservado". El PVPR es de 11.400 euros, es decir, 5.100 euros menos.

Rolex GMT-Master II Pepsi (126710BLRO): Salió este año, y ha pasado lo mismo que con el Rolex Milgauss GV, están pidiendo auténticas atrocidades por él en el mercado gris. El más barato cuesta casi el doble de su precio en el distribuidor oficial, alrededor de 16.000 euros, cuando su precio en tienda es de 8.550 euros.
Rolex GMT-Master 116710BLNR o Batman: Este reloj se presentó en 2013 y fue un claro caso de esta tendencia que estamos viviendo ahora. Aunque se puede encontrar en el mercado gris por "solo" unos 2.000 euros por encima del PVPR, es prácticamente imposible conseguirlo en un distribuidor oficial.
Audemars Piguet Royal Oak 15202ST: Un novato en estos asuntos. Los chicos de Brassus empezaron recortando sus puntos de venta. Luego retiraron las referencias 15202ST pata negra (entre otras) de los puntos de venta. Y así es como se crea la exclusividad. Actualmente puedes encontrar esta referencia unos 5.000 euros por encima del PVPR. Algo absolutamente nuevo en una marca que no sea Rolex o Patek.

Estos son los casos más ejemplares, pero no son los únicos. Lo mismo ocurre con el Rolex Sky-Dweller de acero (esfera azul), el Patek Philippe Aquanaut, el Rolex Submariner Hulk o el nuevo Rolex GMT-Master II Rootbeer mixto.

Anécdota: hace unos días paseaba por el Paseo de Gràcia de Barcelona y decidí entrar en una de las tiendas Rolex (hay exactamente 2) para preguntar por una referencia. La referencia en cuestión era la siguiente: 126711CHNR, un GMT-Master II con bisel cerámico negro y marrón y acabado en acero y oro rosa. Un reloj, por cierto. La respuesta de la señora no fue menos espectacular... "Bueno, póngase en la cola porque ya hay 17 personas delante de usted". Si esto es así, me imagino que si hubiera preguntado por un Daytona cerámico me habrían echado de la tienda.