Max Büsser es uno de esos nombres que se ha vuelto imprescindible en cualquier conversación sobre relojería creativa o innovadora.
Con su lema «un adulto creativo es un niño que sobrevivió», deja muy claras sus intenciones, y la F de su marca MB&F (Max Büsser & Friends) conforma una lista bastante larga de brillantes colaboradores en diferentes áreas técnicas, capaces de sacar a la luz las espectaculares ideas nacidas de la imaginación de este ingeniero especializado en microtecnología.
Quizá por eso resulte un poco extraño saber que el 20 de septiembre recibió el Premio Gaïa, otorgado por el MIH, el Musée International d'Horlogerie, con sede en La Chaux de Fonds.
Desde 1993, el MIH otorga este premio –considerado el Nobel de la relojería– en reconocimiento a carreras extraordinarias en el ámbito relojero. Aunque lo del Nobel pueda sonar algo exagerado, tiene la misma dinámica: no es un premio como tal, sino una distinción; no se puede presentar ni solicitar, solo terceros pueden sugerir candidatos a los miembros del Jurado, que serán quienes finalmente decidan. Con esto, ya van 25 ediciones de este galardón.
La trayectoria de Max Büsser lo respalda como uno de los grandes creadores del siglo XXI. En 1991, con solo 24 años, empezó a trabajar en Jaeger LeCoultre, coincidiendo allí con el legendario Günther Bluemlein y desarrollando diversos cargos en marketing y ventas. Siete años después fue fichado por Harry Winston Inc donde, además de multiplicar sus ventas por diez, creó la exitosa serie Opus con la ayuda de relojeros independientes. Esta experiencia fue lo que lo llevó a dejar Harry Winston en 2005 para fundar MB&F y desarrollar lo que él llama «Máquinas Horológicas».
Una lista interesante
La lista de ganadores del Premio Gaïa sería como un Salón de la Fama de la relojería. En la categoría de Oficio y Creación, algunos de los nombres más famosos incluyen a George Daniels, Philippe Dufour, François-Paul Journe y Kari Voutilainen. En la categoría de Historia e Investigación, encontrarás nombres como Roger Smith y Ludwig Oechslin. La categoría de Emprendimiento está poblada por figuras destacadas como Nicolas G. Hayek, Günter Blümlein, Jean-Claude Biver, Richard Mille, Philippe Stern… y ahora, Max Büsser.
Max recibió el Premio Gaïa «en reconocimiento a su enfoque creativo de la relojería en el diseño y comercialización de sus productos, y por la forma innovadora en que dirige su negocio». Büsser prefiere mantener la empresa «a un tamaño manejable, que no necesite mandos intermedios, algo que perjudicaría la creatividad». Por eso sus relojes se venden «en cientos, no en miles», aunque el precio medio de cada uno suele superar los 50.000 dólares.
Los otros dos galardonados fueron Paul Clementi (Oficio y Creación), cuya trayectoria abarca L’Epée, Parmigiani y Bovet, además de responsabilidades académicas en el Colegio Técnico de La Chaux-de-Fonds y la Haute Ecole HE-ARC. Y Reinhard Meis (Historia e Investigación), ya jubilado, quien desempeñó un papel clave durante muchos años en Lange & Söhne y luego en Richemont, donde fue director de ingeniería para diseño de productos y relojería.