NOMOS Glashütte ahora es automático. El nuevo calibre NOMOS DUW 3001 presentado en Baselworld 2015 tiene solo 3,2 milímetros de grosor. Los modelos equipados con él, el Minimatik Champagner y el Metro Neomatik, son, en consecuencia, relojes muy delgados. O lo eran, porque se agotaron justo antes de presentarlos en el mercado. Y lo sé de primera mano porque he encargado un Minimatik Neomatik y me han dado un plazo de espera de… ¡un año!
Con el Swing System, el órgano regulador creado y patentado por la marca, Nomos ya había roto el monopolio suizo, y con el DUW 3001 ya en plena producción e instalándose en los nuevos modelos, la relojera de Glashütte está experimentando un gran crecimiento.
Una vez más, el año pasado ha sido el mejor en la historia de NOMOS Glashütte: la demanda de sus productos crece constantemente hasta el punto de que el mayor fabricante independiente de relojes de Alemania ha logrado expandirse un 30%. En contraste, la industria suiza está experimentando una presión significativa debido a la repentina apreciación del franco suizo, la extrema debilidad del rublo ruso, la caída de la demanda china y... los relojes inteligentes. Frente a todo esto, el CEO de NOMOS Glashütte, Uwe Ahrendt, afirma que pueden hacer frente, que venden más de lo que pueden producir: la empresa ha duplicado su tamaño en los últimos tres años.
El DUW 3001 es el décimo calibre de fabricación propia (producido en casa) de Nomos en el que la mayoría de las piezas se instalan entre la platina base y la platina superior de tres cuartos, donde hay un espacio de apenas un milímetro, todo un logro. Si además tenemos en cuenta que está equipado con el órgano regulador Swing System, podemos afirmar que estamos ante una auténtica manufactura. El órgano regulador de NOMOS Glashütte se compone principalmente del volante, la áncora y el muelle real. Este último elemento –el espiral– es una pieza particularmente difícil de producir debido a las propiedades que debe tener el material con el que está fabricado: flexibilidad, invariabilidad frente a la temperatura pero, sobre todo, alta resistencia al magnetismo. Tanto es así que hoy en día solo hay dos o tres empresas en el mundo que fabrican espirales debido a las patentes que protegen estos materiales.
Con una fuerte presencia en Alemania y bien distribuida en el resto de Europa, han comenzado su expansión en Estados Unidos y ya están en lugares tan emblemáticos como Turneau o Toppers. La intención de Ahrend es duplicar el tamaño nuevamente en los próximos tres años. Por ambición no quedará.
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