El Oris Big Crown ProPilot Calibre 111, del que os traemos aquí un análisis, es una evolución natural, fruto del saber hacer y el compromiso de la marca de Hölstein. Presentado en 2014, el Calibre 110 introdujo una increíble reserva de marcha de 10 días y un indicador de reserva de marcha no lineal. El Calibre 111 de este ProPilot añade un selector de fecha rápida a las 9 en punto.
No hace tantos años, era habitual que cada marca de relojes desarrollara y fabricara sus propios calibres y movimientos. Hasta 1981, Oris había creado – y producido – hasta 279 calibres, pero la crisis del cuarzo cambió por completo la industria suiza y muchas marcas que sobrevivieron terminaron abasteciéndose de terceros. Más de treinta años después, Oris se reincorpora al reducido grupo de manufacturas capaces de crear y desarrollar sus propios movimientos. En 2014, con motivo de su 110 aniversario, presentó el calibre 110 y en 2015 evolucionó al 111 dentro de un programa que, pronostico, será más amplio en el futuro.
Oris divide sus colecciones en lo que denomina cuatro "mundos", a saber: Cultura, Motor, Buceo y Aviación. Tras estrenarse con el Artelier 110 en Cultura, era cuestión de tiempo que llegara a los
demás, y elOris Big Crown ProPilot Calibre 111es el primer modelo en montar el nuevo calibre 111. Una característica esencial para albergar este calibre de 15 líneas o 34 mm es el diámetro de la caja: necesariamente tiene que ser grande (44 mm), y aquí encontramos su principal atractivo: hartos de ver calibres pequeños suplementados con anillos o tapas para alcanzar los diámetros de las cajas que los albergan, vemos con satisfacción cómo el calibre 111 llena perfectamente el fondo del ProPilot, ofreciendo un espectáculo raramente visto antes fuera de los antiguos Unitas que se montaban en relojes de bolsillo.




Abundando en la caja, presenta rasgos típicos flieger como el acero cepillado en formas contundentes pero a la vez agradables, con asas poderosas y acabados Oris: el estriado tanto de la tapa trasera como del bisel, así como el de la corona, remiten a las turbinas de ciertos aviones. Un detalle
que me gusta particularmente es el "levantamiento" de las asas (o lo que es lo mismo, el "rebaje" de la caja) para romper la monotonía circular y que, en mi opinión, aporta aún más personalidad al reloj. Guiños de diseño a los que Oris nos tiene acostumbrados pero que podrían escapársenos en una mirada superficial. La gran corona (no en vano llamada Big Crown) está perfectamente proporcionada manteniendo ese principio de los relojes de piloto que dice que debe poder manipularse con guantes. Por supuesto, la ranura profunda contribuirá a ello. Con tres posiciones (cuerda, cambio rápido de fecha y puesta en hora, en este orden de dentro a fuera) va roscada en la posición de servicio, lo que le otorga una resistencia al agua de 100 metros, más que suficiente para un reloj de piloto y no de buceo.
Ambos cristales, el del lado de la esfera pero también el del fondo, son de zafiro, una muestra del nivel de Oris si tenemos en cuenta que en muchos casos el cristal trasero suele ser mineral por cuestión de coste. El primero tiene una ligera curvatura sin llegar a llamarse abombado, mientras que el inferior es completamente plano. Como en la mayoría de los relojes de este segmento, el cristal de la esfera tiene un tratamiento antirreflejos... pero solo en el interior. Normalmente esto se hace para evitar que la capa exterior se dañe, pero en este caso afecta a la legibilidad del reloj de una manera que – en mi opinión – Oris haría bien en corregir porque resulta completamente insuficiente.
La esfera, el espejo del alma. La delOris Big Crown ProPilot Calibre 111es capaz de explicar perfectamente lo que hace aunque no pudiéramos ver el resto del reloj. Color antracita con efecto "Soleil", esto es,
rayos que salen del centro hacia el exterior y que mejor se aprecian cuando el sol incide sobre ella, presenta indicaciones perfectamente legibles: numerales árabes tridimensionales en los índices, agujas de minutos y horas de longitud bien diferenciada (la primera cubre las cifras, la otra ni siquiera llega) y tres informaciones adicionales: fecha, segundos y reserva de marcha. A esta última se le ha dado el aspecto de un indicador de combustible, y el conjunto respira ese aire vintage tan característico de los relojes llamados Flieger. La legibilidad nocturna está garantizada por lo que supongo es SuperLuminova impregnando tanto los índices y los numerales árabes como las agujas. Ligeras variaciones de color (verde/azul, a las 8 y 1 en punto) que podrían deberse a la cámara.
Dicen que la perfección no existe, y entre tanta armonía, llama la atención la ventana de fecha invadiendo parte del subdial de segundos. Tiendo a pensar que hay razones técnicas (como que un disco de fecha más ancho interferiría con alguna otra parte del mecanismo, por ejemplo), porque la evidencia es grande y porque hay suficiente espacio a la izquierda para abrir allí la ventana sin cortar nada, ¿quizás reubicarla a las seis en punto? En cualquier caso, y al igual que el tema del tratamiento antirreflejos, no parece un problema imposible de resolver.








Aunque las pulseras disponibles para elOris Big Crown ProPilot Calibre 111son tres (pulsera metálica, de tela o lona y de piel de cocodrilo), la unidad que he podido probar venía con esta última, equipada con un cierre desplegable que ya venía con el calibre 110 Aniversario pero que en este caso está cepillado en lugar de pulido a espejo. Dos botones a cada lado que deben presionarse simultáneamente para liberar el vástago le otorgan la seguridad necesaria para que no se abra accidentalmente. Grandes acabados, es un placer manipularlo y es muy fácil de ajustar. Se adapta perfectamente a una muñeca de 17 cm de perímetro como la mía, pero me temo que su longitud puede causar algunos problemas para tamaños más pequeños. La correa de caimán es simplemente correcta. Este es un punto, el de las correas de cuero, que Oris debería revisar.
Y la estrella de la película: el calibre 111. Soy el afortunado propietario de un Aniversario 110 (solo 110 unidades en acero y otras 110 en oro rosa), y aunque estoy de alguna manera acostumbrado al espectáculo de ese gran calibre llenando toda la vista trasera, sigue siendo un placer cada vez. Oris tiene una
forma curiosa de entender la relojería (quizás sea excesivo llamar Alta Relojería a un calibre propio con acabados a mano, pero no anda lejos): termina los bordes de los puentes a mano mientras deja expresamente un acabado "industrial" en su superficie y en el barrilete o tambor. Barrilete que esconde un muelle real muy largo de 180 cm (¡casi dos metros!) necesario para proporcionar esos diez días de reserva de marcha que anuncia. En realidad, hay energía de sobra para superar los diez días, pero Oris lo ha limitado por cuestión de
precisión: existe una gran diferencia de par entre las dos posiciones del muelle (enrollado/desenrollado) que influiría negativamente en esa precisión, por lo que se diseñó para literalmente "cortar el suministro" antes de llegar al final de su capacidad. De ahí también la "no linealidad" de la indicación en la esfera: la aguja indicadora se mueve más lentamente al final del desarrollo que al principio, para que el usuario pueda ver más fácilmente cuándo es conveniente rearmar (cargar usando el poste de cuerda) el sistema… vamos, lo que comúnmente llamamos "dar cuerda".
El ajuste del volante presenta lo que podríamos llamar una evolución de los sistemas conocidos hasta ahora, con un tornillo unido a un engranaje que actúa sobre la raqueta y, a priori, parecería que permite un ajuste fino más fácil que un tornillo sin fin. En cuanto al propio volante, imagino que habrá motivaciones
técnicas para ese tamaño, pero un diámetro mayor sin duda habría quedado mejor. No hay diferencias aparentes entre los fondos del calibre 110 y este 111 más allá de una redistribución de las leyendas a la derecha... solo algo que probablemente solo interese a aficionados empedernidos como yo: en el barrilete del 110 se lee "PAT PENDING" mientras que en el barrilete del 111 se ve que la patente CH702847 ya había sido concedida. Un factor añadido de exclusividad a su circulación limitada. El conjunto late a unas tranquilas 21.600 vibraciones/hora o 3 Hz, una menos de lo habitual (4 Hz o 28.800 a/h), supongo que también debido a su inusual reserva de marcha.
En conclusión, elOris Big Crown ProPilot Calibre 111es un reloj decididamente deportivo que justifica de sobra sus 44 mm. Con ese tamaño y caja de acero (no concibo "zapatillas de deporte de oro", lo siento) podrías pensar que va a ser algo pesado o incómodo, pero lo cierto es que se asienta muy bien en la muñeca y su peso no se percibe como una molestia. Por supuesto, el brazalete aumentará ese peso, pero "notar el reloj" es en última instancia una cuestión subjetiva y dependerá de cada usuario. Otra cosa será el cierre desplegable mencionado anteriormente: creo que en muñecas de 15 cm o menos puede resultar molesto, aunque siempre estará la opción de una hebilla convencional. El hecho de que tenga una reserva de marcha de diez días lo convierte en la práctica en un reloj automático, ya que podemos olvidarnos de darle cuerda (o "armar el sistema de cuerda" :-)) cada día o dos.

Finalmente, creo que el precio (4.990 € con correa de cocodrilo, 4.890 € con brazalete y 4.690 € con correa textil), que podría considerarse alto para lo que es la media de Oris, es una magnífica alternativa a relojes que ofrecen complicaciones similares pero por más del doble de esa cantidad, especialmente teniendo en cuenta la exclusividad del calibre 111. Si estuviera más cerca de los cuatro mil que de los cinco mil, no dudaría en calificarlo como una compra maestra.
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