Con la potencia que caracteriza a las grandes Casas, Hermès vuelve a impresionarnos con la presentación de su colección Slim d'Hermès. Si el año pasado nos mostró (o más bien, nos ocultó) su Dressage L'Heure Masquèe con un mecanismo desarrollado por Agenhor, en 2015 se viste de auténtica manufactura con un calibre concebido y nacido en la Manufactura Vaucher Fleurier, en la que Hermès tiene participación accionaria.
Pero aunque el tema del calibre es importante, y como no podía ser de otra manera en esta marca, lo más impactante del Slim d'Hermès está a la vista: un ejercicio estético sin igual que, personalmente, me pone al borde del síndrome de Stendhal. El trabajo de Philippe Delhotal, director creativo de la Casa, es simplemente sublime, sin mencionar la elección del artista gráfico Philippe Apeloig. Un acierto en todos los sentidos.
La colección Slim d'Hermès se divide en dos grupos principales: los mecánicos en una caja de 39,5 mm de diámetro y los de cuarzo –suizo– en cajas femeninas más pequeñas (32 y 25 mm respectivamente), aunque por supuesto nada impide que las damas usen los diámetros más grandes, igualmente elegantes incluso para vestir. Cajas de acero u oro, con o sin diamantes (Top Wesselton VVS), esferas lisas plateadas o guilloché en el perímetro... pero todas mostrando la exquisita tipografía Slim creada por Apeloig.
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Volviendo al movimiento mecánico, se trata del calibre H1950 equipado con un microrrotor para cuerda automática, lo que permite reducir su grosor a unos increíbles 2,6 mm en el caso del Slim de tres agujas o solo tiempo y 4 mm en total para el calendario perpetuo al añadir el módulo (1,4 mm) desarrollado expresamente para él por –nuevamente– Agenhor. Completamente decorado con lo que podríamos llamar "Côtes d'Hermès" (aunque no son bandas sino letras H), los bordes de sus puentes están biselados a mano en el más puro estilo de la tradición relojera y es visible a través del fondo de zafiro transparente. Las fases lunares están representadas en nácar blanco natural sobre un cielo de cristal de aventurina en el caso del módulo perpetuo, que, por cierto, también cuenta con la función GMT o segundo huso horario a las seis en punto y un indicador de día/noche.
Las correas de piel de aligátor o ternera Barenia de la propia Hermès merecen una mención especial, donde una vez más se evidencia la gran experiencia y el saber hacer acumulados por la Casa en sus ahora 178 años de historia.
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