En 2018, el Chronomètre a Résonance de F.P. Journe cumplió 35 años desde que su primer prototipo vio la luz, y la marca realizó una retrospectiva sobre lo que, en mi opinión, es una genialidad. Por eso he decidido compartirla con el público de Relojes Especiales: además de ser uno de mis relojes favoritos, es uno de los más relevantes de los últimos tiempos. Aquí te voy a contar por qué, vamos a verlo.

El Chronomètre a Résonance de F.P. Journe se presentó por primera vez en el año 2000. Aunque en 1983, diecisiete años antes, su creador ya tenía su primer prototipo en sus manos. Este boceto fue un gran dolor de cabeza para François Paul, ya que pasó mucho tiempo corrigiendo errores en el cálculo y el diseño antes de empezar de nuevo hasta dar con la pieza final. Todas sus exigencias se debían al simple hecho de que este mecanismo debía funcionar a la perfección, y como no encontraba solución, decidió sabiamente dejarlo en pausa por un tiempo. Durante ese período, tanto el prototipo como los diferentes cálculos rondaron la mente de François Paul, hasta que finalmente logró resolverlo todo y hacerlo funcionar: Journe había creado una de las piezas de alta relojería más importantes de los últimos tiempos.

El Chronomètre a Résonance de F.P. Journe es, en sí mismo, un gran desafío en el campo de la relojería mecánica, ya que su funcionamiento obedece al principio de la resonancia física. Christian Huygens fue el primero en darse cuenta de que dos relojes de péndulo colocados uno al lado del otro sincronizaban sus movimientos. El Chronomètre a Résonance integra dos movimientos que, gracias a su proximidad, generan resonancia. Este fenómeno ocurre cuando un cuerpo capaz de vibrar se somete a una fuerza periódica que, aplicada de forma continua, hace que el sistema oscilante genere una mayor amplitud, ya que inicialmente se crea una perturbación. Lo que sucede es que, cuando los dos volantes comienzan a moverse, gracias al fenómeno de la resonancia empiezan a 'latir en armonía', aumentando la inercia del movimiento. Esto ocurre solo cuando la diferencia entre uno y otro no supera los 5 segundos por día; su calibración es una tarea muy delicada.

La mayor inspiración para François Paul Journe fue Antide Janvier, el creador del reloj de péndulo que se encuentra en una de las salas privadas de la manufactura F.P.Journe en Ginebra y del que solo existen tres ejemplares (uno de ellos está en el museo Patek Philippe de Ginebra). La gran admiración que nuestro protagonista siente por Janvier es evidente, algo completamente justificado ya que entre las creaciones de este relojero del Valle del Jura se encuentran numerosos relojes astronómicos. Antide Janvier es también autor de algunos libros de referencia esenciales en relojería. Y utilizó el mismo principio de resonancia en su regulador, una de las grandes motivaciones de François Paul para no rendirse en su objetivo.

El Chronomètre a Résonance de F.P. Journe se ha presentado en diferentes versiones, como su movimiento de oro rosa en 2004, una presentación que se aplicaría a todos los cronómetros de precisión de la marca. En 2010, con motivo del décimo aniversario de este emblemático modelo, se presentó una versión que indica las 24 horas a las 9 en punto, y que muestra las horas del día y la noche. En la esfera guilloché de plata a las 3 en punto, se ofrece un segundo huso horario que muestra la hora local.

El Chronomètre a Résonance de F.P. Journe fue el ganador del Gran Premio de Relojería de Ginebra en 2010, en la categoría 'Mejor Complicación'.