Este Tissot de 2016 ha cronometrado el Tour de France, y para conmemorar un evento tan famoso, la casa relojera suiza ha diseñado una colección especial dedicada a este evento deportivo. Seis relojes exclusivos que lucen los colores emblemáticos del prestigioso tour ciclista y su logotipo oficial grabado en el fondo de la caja.

Durante 50 años, Tissot ha sido una marca muy involucrada en el mundo del ciclismo. Entre 1988 y 1992 fue el cronometrador oficial del Tour de France y, a partir de 1995, la unión de la marca relojera con la Unión Ciclista Internacional (UCI) se consolidó definitivamente. Este año, Tissot ha marcado el tiempo del pelotón del Tour de France, que ha recorrido 3.519 km repartidos en 21 etapas, durante las cuales no han faltado oportunidades para comparar tiempos con precisión. Y en un deporte como este, cada segundo es decisivo, por lo que es vital contar con un cronometrador que garantice la máxima calidad. Valores como la precisión y el rendimiento son los que unen el mundo de Tissot y el ciclismo de élite. Y si hay una carrera en la que un reloj es necesario, es, sin duda, el Tour de France.

La colección Tissot incluye relojes para los más clásicos, como el Tissot PR 110 o el Tissot PRC200, con una correa NATO que aporta un toque adicional de estilo. Los modelos Tissot T-Race, disponibles en blanco o negro, son perfectos para quienes tienen alma de deportista gracias a un diseño que recuerda a piezas de bicicleta, como el disco de freno. El Tissot T-Touch Expert Solar es la respuesta ideal para quienes buscan un instrumento de precisión como aliado fiel al subirse a la bicicleta. Este modelo alimentado por energía solar cuenta con múltiples funciones táctiles, como un pronóstico del tiempo, un altímetro y una brújula.

En resumen, esta colección hace que la esencia de Tissot llegue a numerosos entusiastas del ciclismo involucrados con la potencia, la energía y el rendimiento.
